Algunos sueñan con el día de su muerte, la forma dramática como han de morir, el reposo en una tumba, los seres queridos desfilando y diciendo grandes cosas acerca del difunto, personas insospechadas dando grandes muestras de afecto, de esas que se esperaba un gesto que jamas se tuvo en vida, esa fantasía recorre la mente una y otra vez. y viene recurrente cada vez que la vida parece no tener salida, "quiero descansar de esto" parece decir una voz, "no aguanto mas, esto es insufrible", a los melancólicos los aqueja la soledad, se ahogan en ella, y entre mas se atascan, mas la buscan como el humo intoxicante de un carro encerrado en un pequeño garage.
Las lagrimas, son un éxtasis, un orgasmo de dolor, pero en estas el autor se siente purificado, no siempre se ve el pasado como una felicidad, suele ser un monstruo de mil cabezas, para aquellos que saben que digo, entenderán, que este es quien fracturó las cabezas de los melancólicos, las heridas tardan mucho en sanar, pero estos se revuelven en sus heridas, las abren en cada ocasión, cada noche vienen preguntas, como si el cerebro tuviera su propio mando, personajes ficticios se sientan al borde de la cama, la mujer que no se amó, el padre que nunca fue padre, la oportunidad que nunca llegó, la canción que convierte a la oscuridad en algo tan sensual y tan deseado, el deseo de hacerle el amor a la angustia, la cama donde se comparten las respiraciones agitadas de la agonía temporal o eterna.
La muerte sobrevendrá, de una u otra manera, se camina solo por un tiempo, se desea el útero, volver a el, a la compañía, a la cálida soledad, algunos desean estar ahí, así fuera en las entrañas de la madre tierra, recuerdan la nada, la vida como un impulso de angustia, como un breve sobresalto, como una anomalía en el universo.