lunes, 26 de mayo de 2014

Ya no quiero ser papá

Tal vez escuchen a muchos decir lo mismo, pero yo tengo mis razones bien cimentadas, hace tiempos anhelaba.alguien con mis ojos  a quien enseñarle música, contarle cuentos inventados por mi, jugar juegos con el o ella  vestirle a mi capricho los primeros meses, consolarlo cuando llorara, ya imaginaba su frente y sus ojos, que me alegrara la vida con sus risas espontáneas y poder decirle que lo Amaba.

Pero hace dos años desperté a mi realidad, no soy normal  mis ataques de pánico aumentan, y se agravan, sufro de insomnio en las noches, me deprimo demasiado los domingos hasta el punto de pensar que estoy viviendo una vida inútil, soy pobre, no he hecho nada con mi vida  termino con todas mis parejas porqué no puedo evitar recordar lo doloroso del conflicto de mi papá y mi mamá, aún derramo lágrimas por ello, no quiero que mi hijo sufra esos traumas, que llore por no tener un padre o una madre  y sentirse desamparado cada noche, no quiero que mi hijo sufra lo mismo que yo cuando veía llorar de soledad y de dolor a mi mamá, no quiero verlo padecer una enfermedad que cada vez me agobia más, no soportaría verlo en un psiquiátrico,  no quiero eso para mi hijo, no lo quiero ver pasar hambre, ni sufrir el desprecio que yo sufrí hasta de mi familia, la incompresion, este eterno sentimiento de que no.merezco vivir.

No quiero traerlo a este mundo de Miérda irremediable e injusto, no quiero verlo en las mismas situaciones que yo, definitivamente, no quiero ser tan irresponsable de traer a un ser tan amado a ver el mundo revolcarse en sus miserias, las ilusiones se me evaporan como nubes que se acercan al sol y caen como lluvia gris, ¿Porqué seria tan egoísta de perjudicar a un ser amado con el peso de mi existencia? Algunos dirán que soy un egoísta, pero quisiera alejarme del amor, y vivir lejos para siempre de esa vana ilusión..

martes, 20 de mayo de 2014

Clonazepam

Danos hoy señor la cicuta de cada noche
Permítenos librarnos de nuestras angustias cada noche...
Y no nos dejes solos en este valle de muerte...
Gracias por el pan y el vino del silencio
Que acompañan estas Soledades desérticas...
No nos dejes caer en la tentación de excedernos
Y permítenos seguir cuerdos...

Amén

sábado, 17 de mayo de 2014

Razon de ser

No quiero seguir criticando lo religioso, ya mucha gente me ha dicho "oye, Dios te ayudaría si creyeras en él", la fórmula de ir a la iglesia, orar, hacer vigilia, ayunar, participar, entregarme de corazón, algunas personas no lo creen, porque no me conocieron en esos años, me conocieron ahora,  pero diré algo, muy sencillo, No sé si Dios existe, quiero creer que sí, quiero creer que está más allá de mi entendimiento, y que se puede mostrar en algún propósito, pero siendo sincero, esta fórmula de ir a la iglesia y hacerle caso a una persona que quizás este en más problemas que yo, no me gusta,  no me gusta cuando reiteradamente abusan  de mi confianza, cuando abro mi corazón para ceder ante ellos, que no respeten mis opiniones, mis sentimientos, se entrometan en mi vida, y al final, si algo no me parece razonable, ser tratado como el peor de los criminales, pero es no viene al caso.

¿Sabe lo que he observado en todos estos años? una simple frase de mi mejor amiga "lo que pasa es que mientras más se llega a viejo, más crece la angustia, y hay que aferrarse a algo invisible"  me lo dijo cuándo me pregunte porque era tan fácil que personas que habían prescindido de la religión cuando eran jóvenes, ahora de viejos se aferraban a ella, y siempre respondían "si yo hubiera sido cristiano desde tu edad", lo pienso, y mi amiga tiene razón, esa formula la conocí en mi abuela, que rezaba el rosario tres veces al día, leía la biblia a voz alta hasta dos horas, y no faltaba nunca ni por casualidad a misa, hasta el último de sus días, era un excelente persona,  y una forma de sublimar sus angustias era a través de los rezos y los canticos, era la persona más bondadosa del mundo, solo que nunca quiso ver la realidad, la de los padres abusadores, la de la santa iglesia hipócrita, y toda la mafia montada en ella, es más, cuando le conté que uno de los curas nos daba clases en la universidad y que le decía obscenidades a mis compañeras, ella salió a defenderlo por ser siervo del señor, a ella eso no le importaba, se sentía cómoda y recibía la paz necesaria en su burbuja de amor, no quería que nadie destruyera su cielo. ¿Le quitaría algo de bondad a un creyente exigir que esas injusticias  sean saldadas?

Mi madre es el mismo ejemplo, pero ella se convirtió al cristianismo evangélico, no conocí pastores violadores, pero si abusivos, psicológicamente, y líderes,  cuando uno dice que las iglesias se enriquecen con las ofrendas de sus fieles, ella reacciona irracionalmente, se enoja, pero no se confunda, mi madre es la mujer más bondadosa que yo haya conocido también, una persona que piensa en el prójimo, una mujer sacrificada, valiente, leal,  no les estoy reprochando sus actos, mi abuela y mi madre fueron dos mujeres desamparadas en un mundo de hombres aprovechados,  que lucharon a brazo partido, solitarias por sus hijos, mi abuela sufrió la muerte y la locura de varios de sus hijos, mi madre sufre conmigo, ¿porque no aferrarse a algo invisible que le haga más soportable la realidad? ¿Porque no creer en un futuro mejor? quien soy yo para arrebatarle ese consuelo ¿acaso ella puede hacer algo más allá de sus posibilidades por mí?


Señoras y señores, no me aferro a la religión, buscare a Dios en el misterio del silencio, no buscare definirlo ni enseñarlo, porque ese camino debe ser allanado por cada hombre, lo cierto es, que cuando uno comienza a envejecer (científicamente a la edad de 25 años) las cosas cambian dramáticamente, y un hombre debe estar lleno de cosas valiosas en su vida para llevarla a feliz término, y no tener mucho que reprocharse al final de ella,  es fácil juzgar a aquellos que practican una religión, pero con frecuencia, los hombres necesitan una mentira para poder vivir.

viernes, 16 de mayo de 2014

El Ahogado

Una tarde de esas donde las nubes rojas se hacen ver  al lado de las negras y las grises, la familia  a orillas del mar esperan  que pase el tiempo, dorándose la piel, Mamá decide cerrar un poco los ojos, mientras los niños arman castillos de arena a lado de ella, con esa arena dorada que solo aparece en las películas, bajo la sombra de un árbol duerme una siesta.


Al abrir los ojos, la mueven las multitudes en masa que se abalanzan sobre el agua, hacia un solo lugar como los peces atraídos por la comida, ella se percata que algo está sucediendo,  se mueve por curiosidad, pero luego se percata que es algo más que una simple curiosidad "¿que está pasando?" pregunta, le responde alguien entre el público "un ahogado"  no ha visto a sus hijos, así que una premonición angustiosa le llena los pulmones, y la arrastra al centro del mar, así como aquel pequeño que encuentra su fin en brazos de las olas, corre, grita, salta para evadir el agua que la entorpece "mi hijo", y allí esta, en brazos del socorrista "mamá, no me vuelvo a alejar de la orilla", el ahogado está vivo.