No quiero seguir criticando lo religioso,
ya mucha gente me ha dicho "oye, Dios te ayudaría si creyeras en él",
la fórmula de ir a la iglesia, orar, hacer vigilia, ayunar, participar,
entregarme de corazón, algunas personas no lo creen, porque no me conocieron en
esos años, me conocieron ahora, pero diré algo, muy sencillo, No sé si
Dios existe, quiero creer que sí, quiero creer que está más allá de mi
entendimiento, y que se puede mostrar en algún propósito, pero siendo sincero,
esta fórmula de ir a la iglesia y hacerle caso a una persona que quizás este en
más problemas que yo, no me gusta, no me gusta cuando reiteradamente
abusan de mi confianza, cuando abro mi corazón para ceder ante ellos, que
no respeten mis opiniones, mis sentimientos, se entrometan en mi vida, y al
final, si algo no me parece razonable, ser tratado como el peor de los
criminales, pero es no viene al caso.
¿Sabe lo que he observado en todos estos
años? una simple frase de mi mejor amiga "lo que pasa es que mientras más
se llega a viejo, más crece la angustia, y hay que aferrarse a algo
invisible" me lo dijo cuándo me pregunte porque era tan fácil que
personas que habían prescindido de la religión cuando eran jóvenes, ahora de
viejos se aferraban a ella, y siempre respondían "si yo hubiera sido
cristiano desde tu edad", lo pienso, y mi amiga tiene razón, esa formula
la conocí en mi abuela, que rezaba el rosario tres veces al día, leía la biblia
a voz alta hasta dos horas, y no faltaba nunca ni por casualidad a misa, hasta
el último de sus días, era un excelente persona, y una forma de sublimar
sus angustias era a través de los rezos y los canticos, era la persona más
bondadosa del mundo, solo que nunca quiso ver la realidad, la de los padres
abusadores, la de la santa iglesia hipócrita, y toda la mafia montada en ella,
es más, cuando le conté que uno de los curas nos daba clases en la universidad
y que le decía obscenidades a mis compañeras, ella salió a defenderlo por ser
siervo del señor, a ella eso no le importaba, se sentía cómoda y recibía la paz
necesaria en su burbuja de amor, no quería que nadie destruyera su cielo. ¿Le quitaría
algo de bondad a un creyente exigir que esas injusticias sean saldadas?
Mi madre es el mismo ejemplo, pero ella se
convirtió al cristianismo evangélico, no conocí pastores violadores, pero si
abusivos, psicológicamente, y líderes, cuando uno dice que las iglesias
se enriquecen con las ofrendas de sus fieles, ella reacciona irracionalmente,
se enoja, pero no se confunda, mi madre es la mujer más bondadosa que yo haya
conocido también, una persona que piensa en el prójimo, una mujer sacrificada,
valiente, leal, no les estoy reprochando sus actos, mi abuela y mi madre
fueron dos mujeres desamparadas en un mundo de hombres aprovechados, que
lucharon a brazo partido, solitarias por sus hijos, mi abuela sufrió la muerte
y la locura de varios de sus hijos, mi madre sufre conmigo, ¿porque no
aferrarse a algo invisible que le haga más soportable la realidad? ¿Porque no
creer en un futuro mejor? quien soy yo para arrebatarle ese consuelo ¿acaso
ella puede hacer algo más allá de sus posibilidades por mí?
Señoras y señores, no me aferro a la religión,
buscare a Dios en el misterio del silencio, no buscare definirlo ni enseñarlo,
porque ese camino debe ser allanado por cada hombre, lo cierto es, que cuando
uno comienza a envejecer (científicamente a la edad de 25 años) las cosas
cambian dramáticamente, y un hombre debe estar lleno de cosas valiosas en su
vida para llevarla a feliz término, y no tener mucho que reprocharse al final
de ella, es fácil juzgar a aquellos que practican una religión, pero con
frecuencia, los hombres necesitan una mentira para poder vivir.