lunes, 28 de abril de 2014

Discontinuar

No lo menciono porque quiera quejarme, quiero que sepan el drama que sufren algunos pacientes con las medicinas psiquiátricas, en especial las benzodiacepinas, pero todas son adictivas (así el doctor diga que no) pero de todas, la más fuerte es esta, las drogas hipnóticas y sedantes, mi lucha por dejar de lado estas drogas parece pelea de burro amarrado con tigre suelto, el pesimismo me invade, me dicen que es algo psicológico, que todo está en mi mente, pero hasta el amanecer del sábado, llevaba 5 días tomando la medicina en la proporción más pequeña, y el lunes fue todo un desastre, fue la peor de mis noches de 2014, creo que ese día no hubiera querido salir de mi habitación.

La gente no comprende que no es mi deseo seguir tomándolas, que mi mayor sueño es poder ser independiente de ellas y poder controlar mis estados de ánimo por mí mismo, puedo decirlo con certeza, esa semana no me había sentido tan en paz y bien conmigo mismo como en aquella ocasión, de repente las cosas dieron un giro dramático, ¿porque? no sé, no tenía ninguna preocupación en mi cabeza, no tenía ningún pensamiento negativo en mi, es decir, no creo que haya sido ni mi intención ni mi culpa amanecer en una angustia pesada y sofocante como la de la noche del domingo y la madrugada del lunes.


Lo cierto es, que discontinuar un medicamento de esta especie es una tarea muy ardua que puede llevar meses, incluso años para algunas personas como yo, no crean que esto me hace sentir bien, lo cierto es, que cualquier otro problema comparado con este se torna irrisorio, terminar con la novia, deudas,  un malentendido familiar, todo parece valer nada cuando estas cosas pasan, creo que la gente debería entender que cuando una persona que se siente bien y está a punto de finalizar un tratamiento no puede dejarlo, la frustración y la tristeza que experimentan son enormes, sin pensar en sentimientos de culpa imaginarios que la gente alimenta, con preguntas como “pero ¿porque no eres capaz de dejarla?"  Ahora comprendo a los adictos, esto es un proceso que debe hacerse acompañados, un proceso largo, arduo, con sus caídas y sus recaídas, hoy amanecí mejor, pero sigo insistiendo que necesitamos más educación al respecto.

jueves, 24 de abril de 2014

caminando

Últimamente lo hago con frecuencia, creo que a veces lo hago para comunicarme con seres ancestrales, esos caminantes de viejas épocas que pasaban sus días y sus noches huyendo del hambre, tal vez para hallar la paz que no puedo hallar encerrado en mi habitación, pegado a la pantalla del computador, lo hago para estar con el mundo, para estar en contacto con el aire, el sol, los sonidos, hasta alcanzar cierto agotamiento.

No comprendo porque, pero siento cierto grado de fastidio cuando las personas me interrumpen en ese momento, me saludan, o se cruzan a mi lado, otros dicen algo que no quiero escuchar, la mayoría de las veces no quiero oír las cosas vacías que tengan que decirme, no me gusta escucharlos burlarse de mi caminar, o de en qué ropa lo hago, no me importa lo que piensan, en ocasiones parece que quisiera borrarlos de mi mente, y que se callaran sus estupideces, audífonos en mano prosigo hasta mi meta, no importa cuántos metros o kilómetros recorra,  quiero estar solo, pero no en el mismo lugar, no estático en una cama que me roba la vida.


Toma tiempo darse cuenta que se puede recorrer mucho  a pie, pero que no se puede huir de sí mismo, siempre todo estará allí, aunque la sensación mas maravillosa es cuando ya no los escucho hablar, cuando no tengo que soportarlos, y por fin he coronado una soledad, una transitoria, una donde el silencio no es estático, donde siento que el universo respira, y no entiendo lo que me dice, solo me dejo llevar, no quiero que nadie interrumpa ese momento, ni siquiera yo.

miércoles, 23 de abril de 2014

El infierno

-Akitoshi, ¿dónde estamos?
-Hozumaru! estamos en el infierno!!
-¿cómo puedes asegurar eso? hace poco estábamos conduciendo por el túnel norte, haciendo carreras, luego el carro perdió el control, ¿no estaremos en coma?
-¿y cómo crees que puedes hablar conmigo? este frio, esta oscuridad, la sensación de que todo está perdido, este es el infierno Hozumaru, asimílalo, y aquí estaremos toda la eternidad...

-No siento ni mis piernas, ni brazos, no sé si estoy de cabeza, o como estoy, Akitoshi, toma mi mano, no quiero quedarme solo...
-Ya es tarde Hozumaru, estas solo, yo tan siquiera estoy en el mismo lugar que tú, te hablo desde otra dimensión, desde otro lugar donde solo me llega tu voz...
-y ¿qué haremos toda la eternidad?
-Eso es lo terrible, solo revivir recuerdos, sin dormir, sin comer, sin descansar, la vida se nos presentara como un laberinto de puertas sin fin del que no se puede salir...
-Cállate Akitoshi, no quiero escucharte más, cállate de una vez, esto no me tranquiliza...
-Ya es tarde, nunca estuve contigo, ese es tu infierno, un lugar que no supiste ordenar, tú mismo lo has creado, no hay diablos ni fuego eterno, no hay condena, no hay nada más que tu...


El eco de sus pensamientos rebota en la caverna fría donde resbalan sus angustias, en su cabeza, separada de su cuerpo por la cuchilla de una grúa varada, esa noche dos madres llorarían la violencia de la muerte de dos niñatos irresponsables.

lunes, 7 de abril de 2014

Mi ultima palabra entre Dios...


Ya sé que no voy a durar demasiado...
Ya sé que no voy a llegar muy lejos...
Solo espero que el sol de la próxima mañana
No me derrita como el hielo en primavera


No estoy seguro de seguir por mucho tiempo
Y no quiero seguir dando razones para creerlo
Pero ya no peleare con su imagen, no más guerra
No pondré más en duda, no pondré más allá


Mis sesos se deshacen como mantequilla entre mis dedos
"no te queda nada" y me despido de todo
¿Porque he de estar triste? me fue dado vivir
Tanto o más que quienes si lo merecían...


Cuando llegué, no tenía nada, no era nada
Ahora que me voy, seguiré siendo nada
Y abrazare al suelo como el padre que no me deja...

Tomate tu tiempo, aquí estaré, ya sé que vendrás...

miércoles, 2 de abril de 2014

Una mala racha


Nadie quisiera acordarse de las cosas “malas” que pasaron en la vida, y menos cuando ellas traen consigo recuerdos fuertes, traeré a colación un poco de mi vida privada, como saben muchos, sufro de trastorno de pánico, y en los últimos años ha empeorado, sobre todo los últimos tres años, cuando comencé la medicación, hace dos años exactamente comencé la medicación, y hace un año por fin me dijeron que podía dejar la medicación, eran tres medicinas, clonazepam, fluoxetina y trazodona, para abandonar la trazodona tuve que pagarme unas vacaciones que aún estoy pagando, dejar el clonazepam no fue tan difícil en esa época, al final solo quedaba abandonar la fluoxetina, fue en diciembre de ese año que la deje.

Recuerdo que ese diciembre fue especial, podía dormir tranquilo, y despertarme muy contento, pero cuando comencé a trabajar, me di cuenta que no podía quedarme dormido, ni con los tés de hierbas que me preparaban,  así que volví a la especialista, que me mando un somnífero, aun cuando conseguía dormir, comencé a sentir las sensaciones de la ansiedad, hormigueo, taquicardia, entumecimiento de las manos, dolor intenso en los miembros, me deprimía, lloraba sin razón, y sentía que me iba a morir, soportaba todos estos síntomas yendo al trabajo, me decía a mí mismo que pasaría, y que lograría superar esa etapa, fue un lunes, al volver del trabajo, cuando todos los síntomas aumentaron, y no sentía que fuera a mejorar, así que mi amigo Luis me dijo “¿te pasa algo parcero?” y yo le dije “parce, no resisto más, no puedo con esta ansiedad”…
Me acompañó a urgencias ese día, el doctor me remitió a mi eps, y en la eps el doctor de turno me dijo que lo que tenía era un síndrome de abstinencia de las medicinas, que reaccionaban después de un tiempo prolongado de ausencia, me aplico suero porque me veía demasiado deshidratado, y me puso un somnífero, no poco estaba hablando con él, cuando desperté con mi ropa en la cama, eran las 11:30 pm y no sabía cómo había podido parar ahí. Lucho me lo contó todo, como soy pesado, el no pudo cargar conmigo, así que llamó a mi hermano, mi hermano se disgustó mucho y peleo con el médico, porque en su opinión, yo no tenía nada, y no eran más que paradas mías, y el médico le dijo que yo estaba sufriendo mucho y que necesitaba descanso, creo que no soportó verme en ese estado, sedado, como inconsciente y tener que cargarme hasta el segundo piso de la casa, nunca me di cuenta de eso.

Al otro día, al despertar todos, él se sentó en una silla, y me gritó, que él tampoco dormía bien, que el tenía muchas preocupaciones, pero no por eso corría al médico a que lo inyectaran, y que yo no tenía ninguna preocupación, porque yo no tenía familia ni hijos, ni responsabilidades, que yo podía controlar eso, me sentí muy mal, porque en verdad sentía que no podía controlarlo, y que me estaba haciendo la vida insoportable, hasta el punto de pensar que si eso no se solucionaba, yo me colgaba de la primer cuerda que encontrara, mi hermano quería que yo volviera al trabajo de una vez, aunque el médico me había dado la orden de descansar esa semana, la discusión se puso muy acalorada porque yo no creía que mis males fueran imaginarios.
Los que toman fluoxetina saben que las primeras semanas son las peores, porque primero comienza por subir la ansiedad, así que para rematar, comencé a sentirme peor, pero a soportarlo sin decir una palabra, en las noches tomaba mi clonazepam, y trazodona de nuevo, pero esta vez en menos cantidades, por decisión propia, la trazodona lo hace sentir a uno como zombie, alienado, y el clonazepam apaga esos impulsos nerviosos como la sensación de caída al espacio, nunca recuerdo haber visto a mi familia más angustiada por mí que esa semana, no quería hablar con nadie, no quería saber de nadie, y en más de una ocasión pensaba que si las cosas no mejoraban, sería mejor ponerle fin a mi vida.


Creo que ningunos de los que padecemos trastornos mentales o emocionales queremos sentir esas cosas, ni queremos vivirlas, ni queremos sentirnos enfermos, queremos llevar una vida normal, una vida feliz, sentir el control de nuestras emociones y pensamientos, a no ser discriminados, a ser comprendidos, ahora he comprendido que llevara más tiempo de lo que pensaba aprender a vivir con esto que me tocó, y que aún tengo muchísimo por aprender, el día más triste de mi vida,  uno de los más triste fue, cuando descubrí que de mi familia muy pocos comprendían que para mí era un infierno pasar por eso, y no era mi deseo volver al médico, pero no podía seguir soportando más ese sufrimiento. Necesitaba ayuda, y la necesitaba urgente.