jueves, 24 de abril de 2014

caminando

Últimamente lo hago con frecuencia, creo que a veces lo hago para comunicarme con seres ancestrales, esos caminantes de viejas épocas que pasaban sus días y sus noches huyendo del hambre, tal vez para hallar la paz que no puedo hallar encerrado en mi habitación, pegado a la pantalla del computador, lo hago para estar con el mundo, para estar en contacto con el aire, el sol, los sonidos, hasta alcanzar cierto agotamiento.

No comprendo porque, pero siento cierto grado de fastidio cuando las personas me interrumpen en ese momento, me saludan, o se cruzan a mi lado, otros dicen algo que no quiero escuchar, la mayoría de las veces no quiero oír las cosas vacías que tengan que decirme, no me gusta escucharlos burlarse de mi caminar, o de en qué ropa lo hago, no me importa lo que piensan, en ocasiones parece que quisiera borrarlos de mi mente, y que se callaran sus estupideces, audífonos en mano prosigo hasta mi meta, no importa cuántos metros o kilómetros recorra,  quiero estar solo, pero no en el mismo lugar, no estático en una cama que me roba la vida.


Toma tiempo darse cuenta que se puede recorrer mucho  a pie, pero que no se puede huir de sí mismo, siempre todo estará allí, aunque la sensación mas maravillosa es cuando ya no los escucho hablar, cuando no tengo que soportarlos, y por fin he coronado una soledad, una transitoria, una donde el silencio no es estático, donde siento que el universo respira, y no entiendo lo que me dice, solo me dejo llevar, no quiero que nadie interrumpa ese momento, ni siquiera yo.

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