Nadie quisiera acordarse de las
cosas “malas” que pasaron en la vida, y menos cuando ellas traen consigo
recuerdos fuertes, traeré a colación un poco de mi vida privada, como saben
muchos, sufro de trastorno de pánico, y en los últimos años ha empeorado, sobre
todo los últimos tres años, cuando comencé la medicación, hace dos años
exactamente comencé la medicación, y hace un año por fin me dijeron que podía dejar
la medicación, eran tres medicinas, clonazepam, fluoxetina y trazodona, para
abandonar la trazodona tuve que pagarme unas vacaciones que aún estoy pagando,
dejar el clonazepam no fue tan difícil en esa época, al final solo quedaba
abandonar la fluoxetina, fue en diciembre de ese año que la deje.
Recuerdo que ese diciembre fue
especial, podía dormir tranquilo, y despertarme muy contento, pero cuando comencé
a trabajar, me di cuenta que no podía quedarme dormido, ni con los tés de
hierbas que me preparaban, así que volví
a la especialista, que me mando un somnífero, aun cuando conseguía dormir, comencé
a sentir las sensaciones de la ansiedad, hormigueo, taquicardia, entumecimiento
de las manos, dolor intenso en los miembros, me deprimía, lloraba sin razón, y sentía
que me iba a morir, soportaba todos estos síntomas yendo al trabajo, me decía a
mí mismo que pasaría, y que lograría superar esa etapa, fue un lunes, al volver
del trabajo, cuando todos los síntomas aumentaron, y no sentía que fuera a
mejorar, así que mi amigo Luis me dijo “¿te pasa algo parcero?” y yo le dije “parce,
no resisto más, no puedo con esta ansiedad”…
Me acompañó a urgencias ese día,
el doctor me remitió a mi eps, y en la eps el doctor de turno me dijo que lo
que tenía era un síndrome de abstinencia de las medicinas, que reaccionaban después
de un tiempo prolongado de ausencia, me aplico suero porque me veía demasiado
deshidratado, y me puso un somnífero, no poco estaba hablando con él, cuando desperté
con mi ropa en la cama, eran las 11:30 pm y no sabía cómo había podido parar ahí.
Lucho me lo contó todo, como soy pesado, el no pudo cargar conmigo, así que llamó
a mi hermano, mi hermano se disgustó mucho y peleo con el médico, porque en su opinión,
yo no tenía nada, y no eran más que paradas mías, y el médico le dijo que yo
estaba sufriendo mucho y que necesitaba descanso, creo que no soportó verme en
ese estado, sedado, como inconsciente y tener que cargarme hasta el segundo
piso de la casa, nunca me di cuenta de eso.
Al otro día, al despertar todos, él
se sentó en una silla, y me gritó, que él tampoco dormía bien, que el tenía
muchas preocupaciones, pero no por eso corría al médico a que lo inyectaran, y
que yo no tenía ninguna preocupación, porque yo no tenía familia ni hijos, ni
responsabilidades, que yo podía controlar eso, me sentí muy mal, porque en
verdad sentía que no podía controlarlo, y que me estaba haciendo la vida
insoportable, hasta el punto de pensar que si eso no se solucionaba, yo me
colgaba de la primer cuerda que encontrara, mi hermano quería que yo volviera
al trabajo de una vez, aunque el médico me había dado la orden de descansar esa
semana, la discusión se puso muy acalorada porque yo no creía que mis males
fueran imaginarios.
Los que toman fluoxetina saben
que las primeras semanas son las peores, porque primero comienza por subir la
ansiedad, así que para rematar, comencé a sentirme peor, pero a soportarlo sin
decir una palabra, en las noches tomaba mi clonazepam, y trazodona de nuevo,
pero esta vez en menos cantidades, por decisión propia, la trazodona lo hace
sentir a uno como zombie, alienado, y el clonazepam apaga esos impulsos
nerviosos como la sensación de caída al espacio, nunca recuerdo haber visto a
mi familia más angustiada por mí que esa semana, no quería hablar con nadie, no
quería saber de nadie, y en más de una ocasión pensaba que si las cosas no
mejoraban, sería mejor ponerle fin a mi vida.
Creo que ningunos de los que
padecemos trastornos mentales o emocionales queremos sentir esas cosas, ni
queremos vivirlas, ni queremos sentirnos enfermos, queremos llevar una vida
normal, una vida feliz, sentir el control de nuestras emociones y pensamientos,
a no ser discriminados, a ser comprendidos, ahora he comprendido que llevara más
tiempo de lo que pensaba aprender a vivir con esto que me tocó, y que aún tengo
muchísimo por aprender, el día más triste de mi vida, uno de los más triste fue, cuando descubrí
que de mi familia muy pocos comprendían que para mí era un infierno pasar por
eso, y no era mi deseo volver al médico, pero no podía seguir soportando más
ese sufrimiento. Necesitaba ayuda, y la necesitaba urgente.
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