miércoles, 23 de abril de 2014

El infierno

-Akitoshi, ¿dónde estamos?
-Hozumaru! estamos en el infierno!!
-¿cómo puedes asegurar eso? hace poco estábamos conduciendo por el túnel norte, haciendo carreras, luego el carro perdió el control, ¿no estaremos en coma?
-¿y cómo crees que puedes hablar conmigo? este frio, esta oscuridad, la sensación de que todo está perdido, este es el infierno Hozumaru, asimílalo, y aquí estaremos toda la eternidad...

-No siento ni mis piernas, ni brazos, no sé si estoy de cabeza, o como estoy, Akitoshi, toma mi mano, no quiero quedarme solo...
-Ya es tarde Hozumaru, estas solo, yo tan siquiera estoy en el mismo lugar que tú, te hablo desde otra dimensión, desde otro lugar donde solo me llega tu voz...
-y ¿qué haremos toda la eternidad?
-Eso es lo terrible, solo revivir recuerdos, sin dormir, sin comer, sin descansar, la vida se nos presentara como un laberinto de puertas sin fin del que no se puede salir...
-Cállate Akitoshi, no quiero escucharte más, cállate de una vez, esto no me tranquiliza...
-Ya es tarde, nunca estuve contigo, ese es tu infierno, un lugar que no supiste ordenar, tú mismo lo has creado, no hay diablos ni fuego eterno, no hay condena, no hay nada más que tu...


El eco de sus pensamientos rebota en la caverna fría donde resbalan sus angustias, en su cabeza, separada de su cuerpo por la cuchilla de una grúa varada, esa noche dos madres llorarían la violencia de la muerte de dos niñatos irresponsables.

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