sábado, 17 de mayo de 2014

Razon de ser

No quiero seguir criticando lo religioso, ya mucha gente me ha dicho "oye, Dios te ayudaría si creyeras en él", la fórmula de ir a la iglesia, orar, hacer vigilia, ayunar, participar, entregarme de corazón, algunas personas no lo creen, porque no me conocieron en esos años, me conocieron ahora,  pero diré algo, muy sencillo, No sé si Dios existe, quiero creer que sí, quiero creer que está más allá de mi entendimiento, y que se puede mostrar en algún propósito, pero siendo sincero, esta fórmula de ir a la iglesia y hacerle caso a una persona que quizás este en más problemas que yo, no me gusta,  no me gusta cuando reiteradamente abusan  de mi confianza, cuando abro mi corazón para ceder ante ellos, que no respeten mis opiniones, mis sentimientos, se entrometan en mi vida, y al final, si algo no me parece razonable, ser tratado como el peor de los criminales, pero es no viene al caso.

¿Sabe lo que he observado en todos estos años? una simple frase de mi mejor amiga "lo que pasa es que mientras más se llega a viejo, más crece la angustia, y hay que aferrarse a algo invisible"  me lo dijo cuándo me pregunte porque era tan fácil que personas que habían prescindido de la religión cuando eran jóvenes, ahora de viejos se aferraban a ella, y siempre respondían "si yo hubiera sido cristiano desde tu edad", lo pienso, y mi amiga tiene razón, esa formula la conocí en mi abuela, que rezaba el rosario tres veces al día, leía la biblia a voz alta hasta dos horas, y no faltaba nunca ni por casualidad a misa, hasta el último de sus días, era un excelente persona,  y una forma de sublimar sus angustias era a través de los rezos y los canticos, era la persona más bondadosa del mundo, solo que nunca quiso ver la realidad, la de los padres abusadores, la de la santa iglesia hipócrita, y toda la mafia montada en ella, es más, cuando le conté que uno de los curas nos daba clases en la universidad y que le decía obscenidades a mis compañeras, ella salió a defenderlo por ser siervo del señor, a ella eso no le importaba, se sentía cómoda y recibía la paz necesaria en su burbuja de amor, no quería que nadie destruyera su cielo. ¿Le quitaría algo de bondad a un creyente exigir que esas injusticias  sean saldadas?

Mi madre es el mismo ejemplo, pero ella se convirtió al cristianismo evangélico, no conocí pastores violadores, pero si abusivos, psicológicamente, y líderes,  cuando uno dice que las iglesias se enriquecen con las ofrendas de sus fieles, ella reacciona irracionalmente, se enoja, pero no se confunda, mi madre es la mujer más bondadosa que yo haya conocido también, una persona que piensa en el prójimo, una mujer sacrificada, valiente, leal,  no les estoy reprochando sus actos, mi abuela y mi madre fueron dos mujeres desamparadas en un mundo de hombres aprovechados,  que lucharon a brazo partido, solitarias por sus hijos, mi abuela sufrió la muerte y la locura de varios de sus hijos, mi madre sufre conmigo, ¿porque no aferrarse a algo invisible que le haga más soportable la realidad? ¿Porque no creer en un futuro mejor? quien soy yo para arrebatarle ese consuelo ¿acaso ella puede hacer algo más allá de sus posibilidades por mí?


Señoras y señores, no me aferro a la religión, buscare a Dios en el misterio del silencio, no buscare definirlo ni enseñarlo, porque ese camino debe ser allanado por cada hombre, lo cierto es, que cuando uno comienza a envejecer (científicamente a la edad de 25 años) las cosas cambian dramáticamente, y un hombre debe estar lleno de cosas valiosas en su vida para llevarla a feliz término, y no tener mucho que reprocharse al final de ella,  es fácil juzgar a aquellos que practican una religión, pero con frecuencia, los hombres necesitan una mentira para poder vivir.

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